EL FRAUDE COMO PROCESO: DEL TRIÁNGULO A LA ESPIRAL DEL FRAUDE.

Si partimos una vez más del clásico Triangulo del Fraude, propuesto por el criminólogo Donald R. Cressey (1961) y al que ya nos hemos referido, observamos sus tres elementos clave; la situación de necesidad adaptativa -motivo o presión-, la oportunidad para llevarlo a cabo y la justificación (racionalización) posterior. Su representación más frecuente suele hacerse como en la imagen a continuación, de manera que, en una vista habitual, parecería que el inicio es la oportunidad, seguida del razonamiento y la presión.

 

Sin embargo, si consideramos el fraude como un proceso ordenado y lo ubicamos en el tiempo, su inicio sería la presión o motivo, seguido de la oportunidad y culminado con la justificación o racionalización al concluir el acto. Podríamos representar un Triángulo adaptado en el que situamos estos elementos en sus vértices; arriba y primero el motivo, a la derecha y a continuación la oportunidad y a la izquierda, por último, la racionalización o justificación.

 

 

Así, estos componentes operan de manera sucesiva a medida que la persona va ganando confianza en la conducta fraudulenta y por ello, un episodio de fraude que se realiza con éxito y se racionaliza adecuadamente tiende a repetirse, ya que nuestro cerebro se adapta a la conducta de engaño (Garrett, Lazzaro, Ariely & Sharot, 2016). Así, la aplicación sucesiva de los elementos clave descritos se correspondería con una sucesión ordenada, cíclica y seriada. Dicho proceso se podría mostrar con mayor claridad utilizando una imagen circular con elementos dinámicos, pasando del clásico Triángulo al Ciclo del Fraude.  

 

 

Los tres elementos se suceden de manera reiterada, a medida que la conducta defraudadora se produce una y otra vez. Cada uno de esos ciclos es más amplio y sencillo de asumir para el autor  que el anterior, como ocurre con el engaño, generando una auténtica Espiral de Fraude. Si no se detiene a tiempo, un fraude menor y puntual puede progresar hasta alcanzar una dimensión muy superior y repetirse de forma sistemática, con periodos de enfriamiento entre episodios que tenderían a ser cada vez menores. Es el efecto de la “pendiente resbaladiza” o slippery slope (Welsh, Ordóñez, Snyder & Christian, 2015; Engelmann & Fehr, 2016).

 

 

Antonio Domínguez

Director del Instituto de Análisis de Conducta Antifraude.

Referencias

Cressey, D.R. (1961): The Prison: Studies in Institutional Organization and Change New York: Holt.

Engelmann, J. B., & Fehr, E. (2016). The slippery slope of dishonesty. Nature Neuroscience, 19 (12), 1543-1544.

Garrett, N., Lazzaro, S. C., Ariely, D., & Sharot, T. (2016). The Brain Adapts to Dishonesty. Nature Neuroscience, 19 (12), 1727–1732. http://doi.org/10.1038/nn.4426

TheMoneyGlory.com “Los 3 factores que motivan un fraude empresarial”, disponible en: http://www.themoneyglory.com/es/2014/11/28/los-3-factores-que-motivan-un-fraude-empresarial/

Welsh, D. T., Ordóñez, L. D., Snyder, D. G., & Christian, M. S. (2015). The slippery slope: How small ethical transgressions pave the way for larger future transgressions. Journal of Applied Psychology, 100(1), 114-127. DOI: 10.1037/a0036950

 

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